sobres, tarjetas para invitaciones y correspondencia 

El uso de tarjetas postales y correspondencia que se envía por correo ha disminuido drásticamente en las últimas décadas, por razones obvias. La predominancia del correo electrónico, no obstante, no ha acabado del todo con la mensajería tradicional (ni mucho menos); y una prueba de ello es que, aunque en menor medida que tu mail, sigues abriendo el buzón de tu casa para ver si te ha llegado algo. Aunque la mayoría de las veces es publicidad indeseada, de vez en cuando te encuentras con alguna sorpresa agradable.

La manera en que envíes tus cartas determinará una impresión u otra en el receptor. Debes tener en cuenta que la carta debe reflejar lo que intentas transmitir, por eso es importante tener varios factores de etiqueta en cuenta.

¿Qué tener en cuenta a la hora de escribir y enviar una carta?

Formato de la letra. Si es un documento formal, la carta deberá estar escrita a máquina, si es informal podrá estar escrita a mano, ya que se considera que así resulta más personal. Hay que intentar que la carta mantenga siempre una fuente, color y tamaño uniformes; y especialmente, hay que evitar enviar cartas con fuentes difíciles de leer (como fuentes de fantasía o con mucha serifa). El color tiene que ser el mismo en toda la carta si queremos lograr cierta seriedad; si queremos dar expresividad a la carta, podemos usar colores, tú decides el grado de creatividad que quieres transmitir. Aunque esto, obviamente, está sujeto al objetivo que tiene la carta (si es una invitación a una fiesta, por ejemplo, no estará de más que haya un poco de variedad en las letras).

Tipo de papel. El tipo de papel que decidas usar en tu carta también dirá mucho de ti y de tus intenciones. Si es una carta formal, lo mejor es utilizar papel blanco normal; si es una carta informal o pretendes dar una imagen creativa de ti mismo, es buena idea utilizar papeles de colores o troquelados, ¡imaginación al poder! En esta sección encontrarás diversos tipos de papel para escribir cartas.

Diseño de la página. Asegúrate de que dejas los márgenes adecuados para que te quede una carta centrada y ordenada. Utiliza una regla si crees que no vas a poder hacerlo a ojo. Antes de comenzar a escribir, piensa lo que quieres decir, y cómo vas a estructurar la información. El formato clásico de una carta consiste, en primer lugar, en un encabezado formado por la fecha del día de hoy y un saludo destinado al receptor. A continuación, se escribe el cuerpo de la carta, donde va alojado el mensaje principal. A la vez, el cuerpo tiene que tener una estructura propia, procurando que las ideas se conecten de forma coherente y con sentido. Finalmente, se incluye un pie de página de conclusión y un saludo, y como posibilidad opcional, una posdata.

Referencia. Si estás escribiendo correspondencia para el trabajo, es útil utilizar códigos de referencia. No se utiliza con frecuencia, pero facilita el trabajo cuando un departamento en particular tiene que enviar una misma carta a múltiples receptores.Por ejemplo: nombre del departamento / año /número de carta y departamento).

Receptor y remitente. Quizá es la parte más importante de la carta, puesto que es lo que hará que llegue (o no) a buen puerto. Asegúrate de que escribes la dirección de envío de forma clara, que se entienda bien. Escribe también la dirección remitente en la parte posterior del sobre, y táchala suavemente con un bolígrafo; esto es un truco de correspondencia para que no se confundan ambas direcciones.

¿Por qué es importante que utilices el correo postal si eres una empresa?

Enviar correspondencia como parte de la estrategia de marketing de las empresas es una manera de distinguirse de la competencia que ha optado por ahorrar costes utilizando servicios de mailing que muchas veces acaban en nuestra carpeta de spam. Enviar una carta a tus clientes hará que se sientan especiales y te permitirá proporcionarles la atención personalizada que aprecian.